Museo Virtual La harinera Las Navas: un museo de historias.

Son muchos los que a día de hoy desconocen la existencia en el municipio de La Puebla de Alfindén (Zaragoza) de un molino de molturación de cereal.
La fábrica de harinas ‘Las Navas’: un museo de historias es el título de un proyecto museístico web, que toma como punto de partida a la antigua fábrica de harinas Las Navas, un icono de arqueología industrial que sirve para contextualizar un tiempo y un espacio, apropiándonos de su imágen decadente para realizar una puesta en valor de las historias de las personas en unas vivencias parjeas y compartidas, antes de que el olvido termine por borrarla de la memoria de quienes aún la guardan en la mente y en el corazón. Para Luís Buñuel la vida sin memoria era: «una vida sin memoria no sería vida, como una inteligencia sin posibilidad de expresarse no sería inteligencia. Nuestra memoria es nuestra coherencia, nuestra razón, nuestra acción, nuestro sentimiento, sin ella no somos nada».
Puede la sociedad permitirse perder su identidad que reside en el pasado, sus valores y enseñanzas, para encarar el futuro?
Nosotros pensamos que no y este trabajo es una respuesta de resistencia a la pérdida gratuita de las raíces que acecha a la vuelta de la esquina.
¿Desde cuándo se tiene constancia de la existencia de La Puebla de Alfindén? y ¿desde cuándo la existencia de un molino?
La genealogía e importancia histórico – social del molino de La Puebla de Alfindén (Zaragoza)
֍ De los documentos que componen la Colección Diplomática de Grisén consta un legado en el que aparece por primera vez el topónimo Alhindén. Dice así: García Bello recibió Alhindén de D. Rodrigo.
֍ 1315. Ya consta en un documento el molino, que es vendido junto al resto de “elementos” de Alfindén: un castillo (o torre fortificada), los vasallos, las casas con sus calles, huertos, horno, campos, viñas, readas con los montes, acequias y riegos, incluida la jurisdicción señorial. Los señores Fernan Pérez de Pina y Teresa de Pomar enajenan la propiedad de Alfindén al concello y universidad de Çaragoça, por un importe total de treze mil sueldos.
֍ 1359. La ciudad dio a sus pobladores los quiñones que tuviesen, especificando detalladamente que “estos debían pagar 300 sueldos por -usar- el molino”.
֍ 1558. Se construye ¿un nuevo edificio para? el molino.
Los molinos de harina dan comienzo a la industrialización en Aragón en el S. XIX.
Experimentaron una etapa de expansión entre 1845 hasta 1880, seguido de otra de crisis entre 1880 a 1900, para volver a recuperarse durante el primer tercio del S. XX.
Una nueva etapa para el molino de trigo.


José Sardaña Polo, nieto de José Luís Polo Valién, relata así la historia de una saga familiar dedicada a la fabricación de harinas desde antiguo: «A principios del siglo pasado, un molinero procedente de la zona de Belchite (probablemente de Lécera) se estableció en la Puebla de Alfindén para continuar con su oficio…»
Sus cinco hijos: Isidoro, Cayetana, Manuel, Santiago y José pronto establecerían lazos con las familias locales. De entre ellos, los tres últimos nombrados continuaron con el negocio de la harina, pero sólo Santiago y José apostarían por convertir los molinos artesanos en fábricas

Las tres generaciones: el primero por la izquierda es el molinero que emigró de la zona de Belchite, en el centro el hijo de éste, José Polo Miranda. A la derecha: José Luis Polo Valién.
La idea no era casual, sino fruto de la circunstancia histórica pues, en aquellos años, muchos periódicos se habían jactado de que España había sido el ‘granero de Europa’ durante la Primera Guerra Mundial. El negocio de la harina sonaba muy prometedor. Con esto en mente, José inició conversaciones con una familia de Zaragoza, propietaria de las tierras del antiguo molino de la Puebla de Alfindén, para transformar este último en algo mucho mayor.
Es interesante señalar, para evitar confusiones, que estos dos hermanos, José y Santiago, se casaron con dos hermanas, hijas del guarda mayor que vigilaba la finca de la Alfranca y, por lo tanto, los hijos que heredarían las fábricas tendrían los mismos apellidos y similares nombres: José y José Luis Polo Valién, respectivamente…»
Según la información que aporta la historiadora Dña. Pilar Moliné, estos acontecimientos se desarrollaron de la siguiente forma:
José Valién Sánchez, fue el guarda mayor de los marqueses de Ayerbe en su finca La Alfranca, casado desde el 28/12/1878 con Mariana Allué Cañordo. Una de éstas hijas se llamó Mariana Valien Allué, la que se casó con José Polo Miranda, de cuya unión nacerían tres hijos: Sagrario Polo Valién, Pilar Polo Valién y el que nos ocupa José Luís Polo Valién.
De la información suministrada por Dña. Pilar Moliné se conoce que en «febrero de 1947 Dña. María Asensio Mestre, mayor de edad, viuda, sin profesión especial, vecina de La Puebla vende la finca de la calle Mayor 22 a D. José Polo Miranda, mayor de edad, casado con Dña. Mariana Valién Allué, industrial y vecino de La Puebla de Alfindén».

El nieto de José Luís Polo, José Sardaña Polo, nos concreta en su carta(1) que «…mi abuelo
José Luis, así como sus hermanas -Sagrario y Pilar- y sus hijas -María Elena y Marta-, nacerían en la fábrica…»
